Hace algunos días se realizó un LinkedinLive que contó con la moderación de nuestro director Germán Elera, así como la participación de Sandra Jiménez, Líder BIM en Conisa Ramón H y miembro del BIM Forum Colombia; Raúl Salinas, consultor metodológico BIM y Former PlanBim Corfo en Chile; y Alexandre Almeida, Director de la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de Lima, Perú.

A continuación transcribimos lo que se conversó durante esta sesión.

¿Cuáles son los enfoques o impulsos que tiene el BIM, en el que puede desarrollarse desde cada sector?¿Cómo y por qué se ha desarrollado de distintas maneras en estos países?

Sandra Jiménez:

Yo creo que muchos de los impulsos de los enfoques que se han dado, son la forma cómo se han abordado desde la tecnología, los procesos y todo el tema de formación y apropiación de los perfiles profesionales. Creo que desde diferentes enfoques, desde la Academia, Gobierno y Empresa, lo hemos abordado así. Y se ha dado porque el BIM no llega simplemente como un paquete de herramientas, sino que empieza a tener susceptibilidad en la forma cómo las empresas empiezan a gestionar sus proyectos y se involucran con la estructuración.

Aquí es donde nosotros nos vemos afectados: en el desarrollo de los procesos. Entonces empiezan a aparecer temas como la estandarización, el trabajo de ecosistema, los contratos, la incorporación de la tecnología en los procesos que normalmente se hacían de manera tradicional. En la vinculación con toda la cadena de valor, porque aunque en las organizaciones no se tiene todo el portafolio incluido y muchos tenemos diferentes roles en esa cadena del sector, empieza a aparecer la necesidad de cada uno de asumir esos roles.

Entonces, desde el sector constructor, creo que todas las compañías le han apostado a lo mismo, a trabajar desde la tecnología los procesos y las personas, incluyendo un factor adicional y es la estrategia y la política. Porque no solo queda amarrada la necesidad del Gobierno, sino que también queda incorporado a los temas corporativos. Yo creo que las empresas privadas, en esos desarrollos, han empezado a impulsar al mismo Gobierno.

Por ejemplo, en Colombia, toda la estrategia BIM foro Colombia, surgió de las necesidades y los impulsos del sector privado de poder generar relaciones de ecosistema, poder garantizar esos entregables y poder garantizarle también al cliente esas inversiones; y que puedan percibir de alguna manera el valor agregado de BIM. Ahí es donde esas necesidades empiezan a promover al Gobierno y este adopta un papel regulador, promotor e impulsor de estrategias. Así es como rápidamente BIM comienza a cambiar el enfoque y nos está llevando a un mundo de digitalización diferente.

Alexandre Almeida:

Sandra nos dio un pantallazo general y nos habla de lo que significa un gran reto para la Academia: “¿Cómo preparar a nuestros futuros ingenieros y arquitectos para atender esta necesidad?”. La única manera de hacer esto es integrando BIM de forma transversal a toda la malla curricular. No debe ser enseñado aislado, sino que debe estar integrado a todas las asignaturas. Para que BIM funcione, debe ser trabajado de manera colaborativa desde el diseño geométrico, las variables de costo, las variables de planeamiento, etc. Entonces debemos enfrentar este reto integrando BIM, integrando a nuestros docentes e integrando nuestras asignaturas.

Raúl Salinas:

En Chile, nos enfrentamos al desafío mirando cómo lo estaban haciendo el resto de los países que iban delante de nosotros y nos dimos cuenta que existían diferencias. Habían países donde el impulso era llevado por los privados, quienes vieron una buena oportunidad de negocio; por lo tanto, buscaron estimular el desarrollo de la industria, porque tenían un grado de madurez entorno a las normativas, al escenario contractual y local. Había otros países que tenían el impulso en el Gobierno y había otros más que tenían un impulso educativo que llevaba a querer cambiar los paradigmas de una industria que por muchos años hacía más o menos lo mismo.

En el caso de Chile, vimos que culturalmente hablando era muy relevante ponerse en el escenario de cómo podía impulsarse, que una buena parte de la industria, que no estaba avanzando en términos de la transformación digital BIM, se pudiera subir. Porque veía que habían beneficios y se les impulsaba a hacerlo. En ese sentido, se quiso aprovechar el poder de compra del Estado para llevar a estos proveedores a subirse a toda esta tecnología y metodologías. Entonces, si el Estado pedía BIM, iba a lograr que muchas de las empresas empezaran a recorrer este camino e iban a generar las instancias para que las otras se impulsaran a hacerlo también. 

Hoy en día, ¿Cuál crees que es el estado actual del desarrollo BIM en sus países?

Alexandre Almeida:

En el Perú, BIM inició hace más de 15 años por las grandes constructoras, por el lado del Gobierno esto tardó un poco, hasta el año pasado en realidad, cuando el Ministerio de Economía y Finanzas asumió el rol de la implementación Plan BIM Perú. Pero hay muchas iniciativas que empezaron antes, por ejemplo, desde la Universidad de Lima, empezamos en el 2017 a desarrollar todo el marco teórico a través de normas técnicas peruanas para el desarrollo de la metodología BIM, muy necesaria para guiar al norte a toda la industria privada y pública. Entonces empezó en lo privado y recién se está trasladando al Estado. Si dejamos de lado a las grandes constructoras, el BIM todavía está andando a pasos muy lentos dentro de la industria en general. Ahora con la entrada del Ministerio, esperamos que se acelere mucho en todos los sectores.

Sandra Jiménez:

En Colombia estamos en una situación muy similar a como plantea Alexandre. Sin embargo, quiero destacar que hay un nivel de conocimiento importante. Somos uno de los países que empezó un poco más tarde, pero eso permitió aprender de lo que habían vivido otros países como Chile, y esos aprendizajes de alguna forma acortaron brechas y nos dieron un nivel de entendimiento.

Yo creo que eso es más valioso que acelerar  la adopción en la implementación de herramientas o de todo el esquema de estandarización de los procesos, porque de alguna manera el nivel de conciencia que hoy tienen las organizaciones ayudan a dar grandes pasos para poder promocionarlo e impulsarlo. No obstante, considero que hay mucho por trabajar porque Colombia es un país donde casi el 98% de las empresas son pymes y las grandes son las que pudieron acceder a la tecnología, entonces tenemos que ayudarlas a que ese ecosistema lleguen al nivel de madurez y desarrollo.

Raúl Salinas:

Tenemos más años y algunos dirían que tenemos una ventaja, sin embargo, nos tocó partir definiendo de manera coherente y única para el país sobre qué significaba BIM, tuvimos que generar el convencimiento de la industria sobre cuáles eran los roles claves e importantes en los que tenían que capacitarse, desarrollarse, etc, para poder generar este cambio. Tuvimos que hacer un trabajo muy grande de comprensión, que BIM no era tecnología, que realmente lo que menos importaba era la tecnología y que el cambio cultural era lo más relevante. Todo eso nos costó muchos años porque debíamos trabajarlo sobre una base plana donde no existía mucho conocimiento previo. Entonces, tenemos más años, se ha logrado un mayor avance llegando a un punto donde podemos empezar a medir cual es el aporte objetivable para poder ver si esto es bueno o no; sin embargo, aún nos falta mucho camino por recorrer. 

¿Cuál crees que es la base para avanzar más rápido?

Sandra Jiménez:

Creo que la clave está en  preparar a las personas para evolucionar en la gestión del cambio. Tenemos que pensar en cómo vamos a ayudar a los profesionales que tienen años de experiencia a evolucionar permanentemente, porque esto viene con más retos.

Alexandre Almeida:

Hay varios puntos para promover este proceso, el primero, es la entrada del Gobierno. El anterior es el principal motor de la tecnología; ya que obliga a toda la industria a reinventar su negocio. El segundo, es el COVID-19, que tiene todos los efectos negativos que conocemos, pero ha acelerado este proceso y lo va a continuar haciendo. Y el tercero, es tener un marco común de colaboración, trabajar con BIM, con más profesionales. En mi opinión, estamos en la condición ideal para acelerar todo este proceso y la aceleración BIM en todos los sectores.

¿Consideras que esto debería ser parte de la currícula tanto privada como nacional?

Lo veo como obligatorio en todas las carreras relacionadas a la industria de la construcción. Si no implemento no puedo capacitar a los futuros profesionales. Entonces estaría trasladando el compromiso de educación a la industria, y ellos tendrían que invertir un año o dos en capacitar a estas personas que deberían estar capacitadas desde la academia

Raúl Salinas:

Lo más relevante es que hay que comprender que este tipo de metodología y tecnología es un proceso de transformación digital. Como tal, el gran punto donde esto se acelera es con el cambio cultural que genera. Lo anterior abre muchas oportunidades que antes no existían. Esto obliga a un compromiso gerencial; no con un pensamiento de gasto, sino con la necesidad de poder generar nuevas competencias y mejorar procesos. En la medida en que todos estemos hablando de lo mismo y estemos aprovechando las mismas prácticas, esto se puede acelerar más de lo que pensamos.

¿Cuáles son las lecciones aprendidas de las buenas prácticas BIM?

Sandra Jiménez:

Primero, el tema de la estandarización y el lenguaje común debe ser determinarlo para poder comprender y comunicar todo el proceso. Es complejo porque tenemos que sentar a los interesados y definir a los responsables. Muchos lo evitan, pero es necesario. También, en la gestión del conocimiento, muchas veces se queda en las personas y no en los proyectos. Creo que se debe ir generando en el proceso, no esperar al final para empezar. Un error de Colombia, fue empezar con la tecnología. Si no tenemos el conocimiento de cómo usarla o para qué es importante en la cadena de valor, entramos a una compra excesiva e innecesaria. Creo que el Gobierno debe impulsar más el entendimiento del rol de cada línea de negocio.

Alexandre Almeida:

No funcionará solo la iniciativa de implementar tecnología, sino que pasa por una transformación completa de sus procesos. ¿Cómo podemos iniciar si las personas no están preparadas para colaborar? Todas las etapas y personas deben estar integradas o no va a funcionar bien, o no vamos a tener los beneficios esperados. Otro aspecto importante, es que necesitamos tener a las gerencias involucradas, recomiendo insistencia, persistencia y mucho trabajo para poder convencerlos

Raúl Salinas:

A todo lo dicho, solo quiero agregar que la pasión es la única manera para lograr que finalmente aprueben el proyecto, porque crees en eso. Y por otro lado, quisiera decir también que hay cientos de plataformas que facilitan muchos procesos y algunas son gratuitas. El punto es ver el valor agregado de BIM en nuestras obras, sino nadie va a querer arriesgarse a generar un cambio. Si logro reconocer que BIM sí me puede ayudar a solucionar, entonces el costo se ve como una inversión. Fundamentalmente, creo que en Chile se enseñaba mucha tecnología, pero nada de metodología y menos estrategia. Esto llevó a la obligación de levantar la situación académica para que las mallas se adaptaran a los roles que se necesitaban. A mi juicio, esa es la clave principal. Porque todos los alumnos que se convertirán en profesionales estarán preparados para cumplir esos roles, esto te ayuda a comprender por qué, para qué y cómo.

¿Cómo medimos y controlamos que la implementación esté funcionando?

Sandra Jiménez:

Yo creo que el tema de los indicadores puede ser tan largo como uno quiera, es muy complejo de definir, pero creo que era importante saber que hay varias formas de medir cuantitativa y cualitativamente. A veces en los procesos de innovación ves al principio más elementos cualificables que cuantificables, ya que los retornos se pueden ver más fuertes en la etapa de obra gracias a los problemas que resolviste previamente.

Para poder tener éxito, las personas deben apropiarse de este proceso y para eso deben haber buenos indicadores cualificables. Además, yo creo que debemos saber el por qué, para qué y cómo, se debe partir de lo que ya está doliendo para poder encontrarle un propósito y valor, si esos problemas se ven aliviados gracias a la implementación de BIM. Otro factor de medición, son los mismos procesos, cómo el  BIM apoya al cumplimiento de esos indicadores. 

Alexandre Almeida:

Yo creo que deberían haber métricas de medición para los diferentes componentes; como métricas de producción para BIM, relacionados a la gestión de los procesos, también para los objetivos del cliente y del proyecto en general. Sin embargo, mayormente las empresas con decenas de métricas no saben para qué las tienen, entonces se deben implementar métricas sencillas, entendibles, fáciles de utilizar y que resulten en información útil para la toma de decisión. Las métricas no sirven solas, deben estar acompañadas de metas y todas las partes deben estar alineadas a ellas.

Raúl Salinas:

Una realidad triste es la cantidad de métricas que le ponen a todo “porque todo hay que medirse”. No nos dijeron cómo hacerlo, y muchas veces esas mediciones no tienen ningún sentido. Yo recomiendo que las implementen de manera transversal y tengan metas para su proyecto. Cuando uno habla de BIM, normalmente habla de datos, y esta información nos hace ver para qué, cómo lo hicimos, los errores que cometimos, etc, y cuando analizamos, cuando la comunicamos y cuando materializamos esta información podemos generar métricas de problemas que queremos solucionar con BIM. 

¿Qué estándares o protocolos recomiendan conocer para aplicar BIM?

Alexandre Almeida:

Yo recomendaría empezar con una revisión de las normas ISO de manera internacional. Hay varias normas específicas y derivadas para BIM, también hay mucha información relevante. En Buildingsmart existe el BIM dictionary. Al final la definición BIM es la que se adecua y se adapta a las necesidades de tu empresa y tus proyectos.

Raúl Salinas:

Una cosa que aprendimos en Chile es que se deben generar consensos. Debíamos hablar todos sobre los mismos y generar el espacio para que todos se sintieran cómodos con ellos. Las diferentes fuentes son relevantes, pero deben estar adaptadas culturalmente a las referencias de los países para entenderlas desde nuestras realidades, los protocolos y las respuestas deben estar estandarizadas. 

Sandra Jiménez:

Las personas de mi país deberían guiarse por unos documentos guías que sacó el BIM foro, donde se hizo una depuración de cosas que pueden estar faltando y que requieren ir evolucionando el nivel de madurez del país, pero esa información es muy densa y debemos darle relevancia de acuerdo al negocio que se quiere hacer. Hay muchos profesionales que ya simplifican esa información y la comparten, ya encuentras todo ese tema discriminado y te puede dar una guía para las prácticas.